Debido a sus múltiples formas o tamaños, un espejo puede colocarse en cualquier parte. Elemento básico de alto poder decorativo aporta a los espacios mayor amplitud, profundidad y luminosidad, dependiendo siempre de su buena ubicación. Por ejemplo, cerca de una ventana o apoyado en una pared nos proporcionará todas sus cualidades como valor decorativo.

Además, uno de sus grandes "pros" es ocultar los defectos en los espacios. Si se coloca en la pared continua al defecto en cuestión (por ejemplo una grieta, mancha...) el espejo desvinculará la atención de quien lo mire, pasando el desperfecto de desapercibido.

Si tenemos una estancia de poca profundidad colocando el espejo frente a la puerta conseguiremos la sensación de mayor amplitud que necesitamos. También frente a una ventana, se expandirá la luz natural del exterior y aportará un efecto más abierto.

 

 

Fuente: http://www.dintelo.es/